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Tu foco de atención son dos minutos



Te voy a contar una técnica que yo utilizo cada día y a Tom Hanks le ha funcionado para escribir su libro The Making of Another Major Motion Picture Masterpiece en 2023.


Pero antes te cuento la tristísima conclusión a la que ha llegado Microsoft en relación a nuestros hábitos de trabajo.


Hace unos meses, Microsoft monitorizó el Teams a nivel mundial y obtuvo unos datos telemétricos para echarse a llorar.


Resulta que el tiempo promedio entre una interrupción y la siguiente para un empleado es de... redoble de tambores... 2 minutos.


Pues sí. Cada 2 minutos recibimos una interrupción en nuestro trabajo: correos que llegan, notificaciones que suenan o mensajes que iluminan la pantalla de nuestro móvil.


Pues a esto súmale las interrupciones «analógicas»: el compañero que te comenta una duda, el jefe que aparece con una urgencia o el colega que te encuentras en el pasillo y te cuenta el último chismorreo con todo lujo de detalles


Tienes razón.


Entonces, ¿realmente se puede hacer algo de provecho en esta situación sin sufrir un ataque de nervios?


Pues difícil lo veo, la verdad.


Todos soñamos con ese momento mágico en el que, por fin, tendremos dos o tres horas libres para concentrarnos sin interrupciones.


Pero tú y yo sabemos que el día a día no funciona así.


Pues aquí viene al rescate una técnica sencilla y sorprendentemente eficaz: los pomodoros.


La cosa funciona así:


  1. Elige una única tarea y silencia el móvil.

  2. Pon un temporizador de 30 minutos.

  3. Trabaja sin interrupciones hasta que suene.

  4. Agenda tu siguiente pomodoro para otro momento como si fuera una reunión (y así no te lo chafan).


Si desconectas durante 30 minutos, nada se desmoronará.


Bueno, a ver, si suena la alarma de incendios, pegas un brinco y huyes escaleras abajo, eso tienes que tenerlo claro.


30 minutos es un tiempo suficiente, ni muy corto ni muy largo, que te proporcionará la agradable sensación de avanzar en tu trabajo.


Los resultados llegan no por trabajar más, sino por encadenar pequeños bloques de atención plena.


Pomodoro a pomodoro se construyen proyectos, se escriben libros y se cumplen todos los objetivos que te hayas marcado.


Otra cosa buena que tienen los pomodoros: te ayudan a empezar una tarea ardua que has estado postergando. Empieza la tarea con un pomodoro, solo son 30 minutos. Es más soportable pensar que dedicarás únicamente 30 minutos y luego podrás parar, que enfrentarte a la idea de pasar horas con algo que te desagrada.


Bueno, termino con algo importante. La técnica pomodoril se aplica a nivel individual, pero esto no es suficiente. Una de tus funciones como manager consiste en diseñar un entorno que proteja el tiempo de concentración de los miembros de tu equipo. En el caso que nos ocupa, debes legitimar el derecho de cada miembro a desconectarse durante 30 minutos sin culpa.


Gracias a tu apoyo, los pomodoros pueden convertirse en una herramienta clave para que tu equipo saque el trabajo adelante en un mundo dominado por las interrupciones.


Buen karma.



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