Marie Kondo ordena tu agenda
Mira, te voy a contar una cosa, un método que funciona realmente bien para ordenar tu agenda y quitarte ruido mental.
Imagina que hay una tarea que te está rondando la cabeza y te tortura día a día. Vamos a suponer que esa tarea es aprender japonés. Pues llevas así, pensando en empezar esa tarea, mucho tiempo: días, semanas o meses.
Tú quieres aprender japonés, pero nunca te pones con ello.
Entonces, te voy a explicar un método inspirado en Marie Kondo para que empieces de una vez... o no empieces.
La historia de Marie Kondo es muy divertida porque es una señora japonesa que es conocida como la gran experta que organiza tu casa.
Y esto le funcionaba muy bien. Escribió un libro hablando de la magia del orden, se hizo multimillonaria y luego se casó con un tipo y tuvo como tres o cuatro hijos.
Y después de eso, un día confesó, en una entrevista que le hicieron, que, con hijos en casa, su método era un desastre total.
Patidifusos y ojipláticos se quedaron todos.
Pero oye, lejos de deprimirse, lo que recomendó a sus seguidores fue que al final, si hay algún calcetín que otro tirado por ahí o un juguete destrozado en el despacho, o el pasillo lleno de libros con hojas arrancadas, pues que tampoco pasa nada. Que la gente puede vivir muy bien bajo esas condiciones y que tampoco se acaba el mundo ni muchísimo menos.
Y una cosa que dice Marie Kondo en su método es algo que sigue siendo válido a día de hoy, tengas o no tengas hijos.
¿Por qué una casa está desordenada?
Porque normalmente sueles tener cosas que no tienen un sitio oficial donde guardarlas. Por ejemplo, una revista. Yo compro revistas y las dejo en cualquier sitio, en la mesa del salón, o en otros sitios de la casa y al final están un poco en todas partes, porque no sé muy bien dónde guardarlas. No tienen un sitio asignado.
Entonces, lo que recomienda Marie Kondo es que, si no hay un sitio en tu casa para guardar estas revistas, lo que tienes que hacer es tirar las revistas. Pero antes haces un ritual japonés. Los japoneses están un poco locos pero son adorables.
Haces un ritual. Te reúnes con las revistas y les dices: muchas gracias por el servicio prestado pero ha llegado el momento de separarnos. Y te despides. Tres reverencias, agarras las revistas y a la basura.
Pues lo que tienes que hacer con la tarea de aprender japonés es lo mismo.
Lo primero de todo es reservar un hueco. El hueco actuaría como sitio oficial. Por ejemplo, los lunes, los miércoles y los viernes de 19 a 20. O una hora los sábados de 9 a 10. Lo que veas tú.
Luego esperas pacientemente a que llegue ese día. Si en ese día han surgido 1000 imprevistos y no has llevado a cabo la tarea en cuestión, entonces esperas al siguiente hueco que te toque.
Si vuelve a pasar lo mismo, entonces te lo digo muy en serio, deja de engañarte. En realidad, tú no quieres hacer esa tarea. O dicho otra manera, tu subconsciente sabe que aprender japonés no tiene ningún valor para ti en este momento de tu vida.
Haz lo mismo que Marie Kondo. Piensas en la tarea, juntas tus manos, cierras los ojos, haces una reverencia, das las gracias al karma por haberte enseñado esa puerta de conocimiento, pero ahora la cierras y te olvidas del japonés por siempre jamás.
Y te digo una cosa. Vas a vivir mejor, vas a recuperar esos huecos para emplearlos en otras cosas, o mejor en nada.
Y se acabó el ruido mental y la mala conciencia por no hacer más cosas de las que ya estás haciendo. O acaso, ¿no te parecen suficientes?

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